Origenes de la Contra Publicidad
Históricamente estos movimientos de contestación popular nacen sobre todo en núcleos urbanos de la costa oeste norteamericana (EE.UU. y Canadá) como Vancouver, Seattle y San Francisco, coincidiendo en el tiempo con las grandes protestas sociales y el establecimiento de grupos y colectivos de contestación social y mediática, incluyendo entre sus actuaciones, las manifestaciones, los boicots a marcas comerciales y demás acciones de protesta social y creación artística. Estos movimientos sociales tuvieron su continuación en ciudades europeas (Londres) incluyendo actuaciones contrapublicitarias de ataques a vallas y expresiones artísticas englobadas dentro del concepto de arte urbano.
Los ataques a vallas consisten en una de las actuaciones contrapublicitarias más populares en el sentido de que se han extendido más rápidamente por todo el mundo (sobre todo el occidental) y cuyo impacto visual es más espectacular, en muchos casos, aún siendo efímeras ya que en cuanto son descubiertas por las empresas publicitarias o por las autoridades (con un exquisito celo por su parte) se eliminan rápidamente. En este sentido, últimamente los medios digitales brindan un apoyo incondicional pues sacando unas fotos y haciéndolas circular por la red causan un efecto similar a si permanecieran en vallas, pero por más tiempo alteradas, incluso más, ya que en cualquier punto del mundo pueden ser observadas.
A este respecto hay que añadir que también últimamente se están realizando acciones virtuales en las que la alteración de la valla publicitaria sólo se realiza a nivel de diseño, capturando la imagen original, alterándola y haciéndola circular por la red sin especificar si la acción se llevó a cabo en la calle o no. Para el caso, el efecto es casi el mismo, con la única salvedad de que el público se restringe de este modo al tecnológicamente conectado a la red.
Uno de los aspectos más interesantes de este tipo de actuaciones es que estas acciones las puede realizar cualquier persona con iniciativa y critero. Sólo por medio de herramientas sencillas y métodos básicos, ocultando parte o la totalidad del mensaje, cortando letras y pegándolas en otra posición, rotulando o pintando nuevos mensajes o modificando los originales, añadiendo elementos nuevos, etc.
Los ataques a vallas consisten en una de las actuaciones contrapublicitarias más populares en el sentido de que se han extendido más rápidamente por todo el mundo (sobre todo el occidental) y cuyo impacto visual es más espectacular, en muchos casos, aún siendo efímeras ya que en cuanto son descubiertas por las empresas publicitarias o por las autoridades (con un exquisito celo por su parte) se eliminan rápidamente. En este sentido, últimamente los medios digitales brindan un apoyo incondicional pues sacando unas fotos y haciéndolas circular por la red causan un efecto similar a si permanecieran en vallas, pero por más tiempo alteradas, incluso más, ya que en cualquier punto del mundo pueden ser observadas.
A este respecto hay que añadir que también últimamente se están realizando acciones virtuales en las que la alteración de la valla publicitaria sólo se realiza a nivel de diseño, capturando la imagen original, alterándola y haciéndola circular por la red sin especificar si la acción se llevó a cabo en la calle o no. Para el caso, el efecto es casi el mismo, con la única salvedad de que el público se restringe de este modo al tecnológicamente conectado a la red.
Uno de los aspectos más interesantes de este tipo de actuaciones es que estas acciones las puede realizar cualquier persona con iniciativa y critero. Sólo por medio de herramientas sencillas y métodos básicos, ocultando parte o la totalidad del mensaje, cortando letras y pegándolas en otra posición, rotulando o pintando nuevos mensajes o modificando los originales, añadiendo elementos nuevos, etc.
En consecuencia, la Contrapublicidad, en su búsqueda de espacios para poder expresar respuestas comunicativas, encuentra, por medio de ataques a vallas, un eficaz método para llevar a cabo sus acciones más sencillas y a la vez más llamativas, que de eso se trata. Son movimientos sociales, contestación popular y respuesta comunicativa más al alcance de cualquier activista. De este modo, se pretende promover un consumo crítico y se recuperar espacios públicos para la protesta social y la difusión de valores diferentes a los que la publicidad nos intenta transmitir, pero utilizando sus mismas herramientas y métodos para hacer llegar el mensaje a la población.
Tal vez no seas consciente pero diariamente somos bombardeados con miles de logos y mensajes publicitarios que no pedimos ver y que no podemos evitar, ya que los mismos son parte de una invasión cada vez mayor de espacios supuestamente diseñados para ofrecer un servicio público, el llamado mobiliario urbano (paradas de autobuses, cabinas telefónicas, carteles de indicación vial, estaciones de metro, escaleras mecánicas, autobuses urbanos, suelos, etc.). ¡Esta publicidad que toma los espacios públicos que han sido privatizados para manipular nuestro consumo y pensamiento merece una contestación!